El día que encontré una viuda negra en mi cama

Bueno, la verdad que no sé si era viuda, soltera o casada, pero lo que sí era desde luego era grande, negra y peluda. En cualquier caso, espero que no tuviera familia (al menos viviendo en mi cuarto).

La casa era pequeña para las dos, así que la tuve que invitar a salir. Todo apunta, además, a que ella era la causante de algunas de las picaduras con las que amanecía en las piernas, y que, hasta ahora, achacaba a alguna pulga animosa. Fue ella quién no alcanzó a ser una buena roommate.

Creo que el patio será un buen lugar para ella. Es espacioso y soleado, y cuenta con innumerables guaridas para arañas.

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  1. admirador

    Cielos, he visto fotos y bueno… te admiro




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