El jueves cogí el metro en ciudad universitaria hacia Cuatro Caminos. Al bajar la escalera de la estación, observé, entre toda la marabunta de flequillos y rastas (pertencientes en general a distintas cabezas) a una mujer madura de camiseta blanca conducida de la mano por una chica joven. Están subiendo las escaleras hacia la salida. La mujer tiene cara de desorientada.
El metro llega a la estación de Metropolitano. Se abren puertas, pitido, se cierran puertas. Apoyo la frente en el cristal. El tren comienza a moverse. De repente, alguien sale de un túnel lateral de la estación y camina por el andén. ¡Cielos, es la misma señora! Se me hizo un nudo el cuello de tanto mirar y durante un rato sufrí de aplastamiento de parte de la cara. ¿Era posible que hubiera ido por el exterior de una estación a otra?
Estación de Gregorio Marañón, unas horas después. Bajo las escalera hacia el andén de la naranja. Hay unas personas que tienen montado un chiringuito de recogida de firmas/publicidad/promoción de algún producto/sabe dios qué. Una de las señoras que está en el stand, en este momento hablando con alguien, me mira al pasar. Escalofrío por la espalda. ¡Es ella de nuevo! Con su camiseta blanca!
En mi trayecto hacia Avda de América iba dándole vueltas al tema. Tiene que haber una explicación racional para esto. Eso…o están ya entre nosotros. ¿Alguien más ha tenido alguna experiencia clónica de este tipo últimamente? De momento se me viene a la cabeza Alice Cooper…
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