La comisaría

Seguro que el comisario Gerardo Castilla no habría cambiado su despacho de cartón piedra por uno en la comisaría de la zona IV.

Una marea de gente trataba de acercarse por oleadas al mostrador de recepción. Detrás de él, una oficial de rostro cansado se pasaba frecuentemente la mano por la frente. Nelson, que me acompañaba, me empujó hacia delante. Andá, andá, empujá, me dijo para animarme. Grité primero tímidamente, luego más resuelta. Finalmente la oficial me miró.

Verá, es que me robaron, y…bueno, quería denunciar y… ”Documentos?” Me atajó. “¿Una denuncia quiere? Está bien, señora, ahorita la aviso“.

Ahorita. Palabra que anuncia siempre esperas interminables. Quise pensar que había algo de orden en medio de aquel caos, y me retiré obediente del mostrador. Una viejita bigotuda, de piel quemadísima y huesos marcados aprovechó mi desconcierto para contarme que a ella le habían asaltado en la casa. A mi alrededor, catorce denunciantes, vecinos de la misma cuadra, esperaban para identificar al mismo ladrón. Entre tanto, yo lanzaba a la oficial miradas de desamparo. Una hora después, me señaló. Pase, señora, ahí le van a levantar la denuncia.

Crucé el mostrador que separaba el desordenado mundo civil del de las no menos desordenadas fuerzas del orden. Seguí a otra oficial. Sí, me robaron. Si, pasaporte, tarjetas, permiso de conducir, celular, cámara. Llegando a la rotonda de Cristo Rey. Sí, metieron el brazo en el taxi. No, sólo vi un brazo. No, no podría identificarlo (ni el brazo ni al tipo).Una hora después, un investigador apareció para firmar la denuncia, y nueva ronda de preguntas. Sí, en el taxi. No, no le vi. No, tomé la placa del taxero. No, no sé mi número de celular. No, no tengo inconveniente en ir yo misma a hacerme la fotocopia de la denuncia


  1. Karine

    Vaya mierda … por lo menos, fue sin agresión.
    Un mes antes de llegar definitivamente en Madrid me robarón el bolso en Gran Vía (de la manera mas tonta que me da verguenza contarlo), el mismo día que tenia el vuelo de regreso a Paris. En fín, fue para mi como una violación de mi vida intima, no tanto por lascosas materiales sino por mi agenda, mi libreta de direcciones, las fotos sacadas durante este viaje, etc, etc. Pero recuperé casi todo (salvo la camara y las fotos claro, así que otras cositas de “valor”).
    Un beso muy fuerte desde Madrid. ANIMO!!

  2. blancoyenbotella

    Gracias Karine. Si, el tema del robo pronto será pura anécdota…Muchos besos!!!

  3. silvia

    Sandra …… que te ha pasado ??? bueno leyendo un poco en el blog me he enterado de algo !!! que putada … estas bien ??? cuentame por fa

    • blancoyenbotella

      nada tranqui. un sustillo! yendo al curro me robaron el bolso. Un tiron basicamente. como se nota que no tengo el culo pelao :)

  4. ¡Jo! Vaya experiencia de robos en Nicaragua. Yo no pensaba que las cosas estaban tan mal por alli. A ver si de ahora en adelante te conocen ya los cacos yte deja en paz.
    Suerte y un beso

  5. Eva

    ¿me lo dices o me lo cuentas? ¿y el pasaporte? porque en tu caso es lo más importante…




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