De nuevo protagonistas….
3ª Acepcion
Esos seres que se comen las plantas de frijolito.
No hay que subestimar a estos pequeños y resbaladizos animales.
Hace un par de meses robaron en la casa de Flor. En la calle hay unos vigilantes que están contratados por los vecinos de la calle, y se pasean arriba y abajo tocando el silbato para que los ubiques y supuestamente como táctica disuasoria. Vienen a ser una especie de serenos las 24 h. Esa noche en particular, los cacos llegaron, dejaron el carro en la puerta, saltaron los candados y pasaron. Se llevaron lo que pudieron. Luego el vigilante le dijo a Flor que les vio mientras hacían todas estas maniobras, pero que claro, que podía hacer él si no tiene arma. Así que se quedó viendo oculto entre las sombras de la noche, mudo el silbato.
En el frente de la casa hay un árbol de guayabo.
La Flor está que si lo tira abajo o no. Mientras tanto, murciélagos como mi antebrazo se lanzan contra las guayabas alegremente de noche.
Si aterrizas en Managua y quieres venir a verme, tendrás que pedir al taxero que te lleve a mi barrio y allí, “de la rotonda, una cuadra arriba y media cuadra al sur”. Así llegarás a donde vivo aquí, porque las calles no tienen nombre. En seguida me gustaron la dueña y la casa, así que es aquí donde voy a pasar las próximas semanas. Si vienes por la mañana no estaremos la Flor ni yo, pero puede que te encuentres a Doña Lere que viene a limpiar. Sin embargo, si vinieras por la tarde, seguramente a mi me encontrarías en el patio, leyendo, y a la Flor haciendo proyectos para su casa, quizá unas plantitas de flor por aquí, quizás que pode el guayabo, habría que cambiar estas baldosas…Si llegas por la noche puede que esté ya viendo la novela de las 9.
En el patio hay un ratón también, y no creo que te cueste verlo. A mi me saludó ya el primer día, corriendo por lo alto del muro, moviendo sus orejas. Un lagarto hace compañía al ratón, pero a este todavía no le conozco…es tímido por lo visto, se esconde tras unas plantas en un rincón y sólo sale algunas noches. La Flor me ha alertado de los ladrones, que te ven pero tú no los miras (fíjate que el uso del ver y el mirar aquí es justo lo opuesto). Todo esto tenía ganas de contarte mientras me tomo un té de almendras en el patio, seguramente bajo la atenta mirada de varios pares de ojos.